lunes, 19 de octubre de 2026

delta

como anticipaba en mi entrada anterior, he leído dos novelas de rosa montero muy separadas en el tiempo: un día en la vida de clarita -su última obra hasta la fecha- y la función delta -escrita en el año 1981-. sin embargo, sólo algunas alusiones a tecnologías actuales permitirían diferenciar que la primera novela mencionada es la moderna y la segunda es la antigua. la escritura de rosa es intemporal.

un día en la vida de clarita narra en tiempo real la última jornada laboral de la protagonista antes de jubilarse. incluye reflexiones sobre la sensación de no encontrar tu lugar, que me hicieron recordar mi etapa universitaria.

clarita hace cálculos y juegos numéricos mentales en momentos de agitación. me alegra saber que no soy el único. 😏

Son las 19:30. Uno más nueve más tres, trece, calcula Clarita de forma automática. Contra lo que la gente suele pensar, a ella no le desagrada el número trece. Así que decide no sumar los dos últimos guarismos, porque darían cuatro, que es una cifra que aborrece. Mejor se queda en trece: se aprieta trece veces el lóbulo de la oreja entre los dedos, para estabilizarlo.

la función delta está protagonizada por lucía, una joven artista audiovisual. se van alternando capítulos de su pasado y su presente, y que narran sus proyectos profesionales, sus altibajos de salud, sus romances...

y, tal como imaginé por el título, se menciona la delta de dirac, algo que ahora trataré de explicar con mis palabras tal como lo conservo en mi memoria. por cierto, el científico paul dirac era inglés, no francés como yo creía. rosa  montero se documentó bien y me sacó de mi error.

la delta de dirac nos la explicaron en una asignatura de 2° de carrera que se llamaba ‘ecuaciones diferenciales’. se trata de una función que toma un valor muy alto en un intervalo muy breve, pero es nula el resto del tiempo. algo parecido a un impulso, una percusión. algo instantáneo pero muy intenso.

el área bajo la función delta sería el área de un rectángulo de estrecha base y gran altura. cuando eso se lleva al límite, la base es casi nula y la altura es infinita.

mi segundo año universitario fue el peor en cuanto a la soledad no deseada, tema que también se menciona en la función delta.

–Me parece maravilloso –le comenté animadamente–. No sabes la alegría que me das. Hay compañías que son mil veces peores que la soledad, y, además, la soledad no es cosa tan terrible.

–¿No? –pregunto escépticamente.

–Míralo de otra manera: la soledad no nos gusta a nadie, pero es algo que está ahí, hay que afrontarla, tienes que acostumbrarte a vivir con ella.

sin hacer demasiado spoiler, termino esta entrada mencionando a un personaje de la función delta que me ha gustado: una enfermera a quien la protagonista bautiza en su narración como maría de día. es simpática y buena profesional, como tú que me lees. 😊

2 comentarios:

  1. Me encanta como reseñas tus lecturas, como te las llevas a tu terreno y hasta al cómic de Esther. Eres genial. Abrazos

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  2. Hola Chema, qué curioso que aparezca la delta de Dirac como metáfora involuntaria de tantas cosas de la vida: momentos brevísimos, casi instantáneos, pero de una intensidad capaz de dejar una huella mucho mayor que su duración. Hay encuentros, pérdidas, descubrimientos o incluso etapas enteras que funcionan un poco así. Las matemáticas tienen también su carga simbólica en el mundo de las emociones humanas.
    También me ha llamado la atención lo de los cálculos de Clarita, porque justamente la semana pasada tuvimos un martes y trece.
    Aquí el 13 arrastra toda la fama de número maldito, pero si hacemos como Clarita y sumamos 1 + 3, llegamos al 4. Y resulta que en China el 4 es precisamente el número de la mala suerte, por su semejanza fonética con la palabra «muerte». Al final, parece que ni siquiera podemos escondernos de la superstición haciendo matemáticas.
    Todos tenemos algún ritual incluso sin damos cuenta de ello. Que tengas una estupenda semana. Abrazos

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