en el mes de marzo que acabamos de dejar atrás, nuestra
amiga ginebra nos propuso un reto titulado trazos. había que elegir una entre
varias pinturas a elegir, y escribir un texto inspirado en ella.
aquí está el mío. podéis imaginar que está “ligeramente” basado en mis experiencias vallecanas. ;)
Era viernes por la tarde. Ese día mi alumna de Entrevías no
tenía clase por ser Carnaval, así que pude ir a la academia de dibujo desde mi
casa, con más tranquilidad. Otros viernes, después de la clase de mates con esa
chica tengo que salir corriendo hacia la academia, que está en Alto del Arenal.
Todo queda dentro del maravilloso distrito Puente de Vallecas.
Me sobró tiempo, así que me di un paseo por las calles de alrededor. Ese día teníamos una clase teórica común para todos, sobre perspectivas. Me convenía estar despejado, por lo que tal vez sería una buena idea tomar un café. Dentro del mercado Galería Loyte hay un bar, así que allí entré.
Entre sorbo y sorbo de café, abrí una caja de preguntas en Instagram. “¿Cuál es vuestro rincón de pensar?”, con una viñeta de Esther y la canción ‘just my imagination’ de los Cranberries.
Ya se iba acercando la hora, me fui caminando despacio hacia
la academia. La profesora y su marido –encargado de tareas administrativas–
saludaron afablemente. Vi en un caballete un retrato en blanco y negro de una
chica de cara triangular, ojos grandes y labios gruesos. Me recordó a la
youtuber Yaiza Lillo, de quien tenía algunos vídeos pendientes por ver.
El retrato era en blanco y negro, posiblemente a lápiz y carboncillo, y con unos trazos algo ‘embarullados’, en el buen sentido de la palabra. Resultaba bello y armónico, y los rasgos de la chica resaltaban entre la maraña de trazos. Quizá más adelante, cuando practique más, pueda atreverme a desarrollar mi propio estilo. En alguna ocasión, la profe ya me animó a desdibujar algunos contornos. “¡Tu mente es muy ordenada, tienes que soltarte más!”, dijo riendo.
La clase de figura humana y perspectiva fue muy interesante.
Como suele ocurrir, el ambiente era distendido, y surgieron algunas bromas y
comentarios graciosos. Qué gran acierto fue elegir la academia en Vallecas,
todo en ese barrio irradia alegría y vida.
Tras la explicación teórica, la profe nos puso a dibujar varios ‘muñecos’ –es como se llama al esquema básico de un cuerpo humano–, desde diferentes puntos de fuga. Nos propuso añadir más detalles al muñeco que estaba más en primer plano, así que yo hice una chica con una camiseta decorada con el símbolo hippie, unos vaqueros acampanados y unas sandalias. Podría ser una chica vallecana, en verano, eso sí.
Salí contento de clase. Incluso me dio tiempo a averiguar el título y nombre del artista de una canción que suele sonar en las clases: I’d really love to see you tonight de England Dan & John Ford Colley. El marido de la profesora pone unas playlist muy chulas de soft rock de los setenta y ochenta. Muchas canciones las conocía ya de antes, y otras las he descubierto.
Mientras recorría la avenida de la Albufera en sentido
inverso, cuesta abajo, hacia la parada del autobús, miré si alguien me había
respondido a la historia de Instagram. Y sí, había unas cuentas respuestas,
tuvo más éxito de lo que había esperado. Una tarde bonita, de las que luego se
recuerdan...