el reto para este mes de septiembre de nuestra amiga
ginebra estaba basado en el surrealismo, como forma artística de expresión.
entre las imágenes a elegir para inspirarnos, había una con
una pizarra en la que se ve algo parecido a una corona circular; y otra de una
chica acompañada de una guitarra. así que he escrito un texto uniendo
matemáticas y música.
la ilustración de fondo blanco que veréis al final del post,
es la portada del álbum ‘ladies of the canyon’ de joni mitchell -de 1970-, en
el que se encuentra su tema ‘the circle game’. ella era pintora, y muchas de
las portadas de sus discos las hacía ella misma.
espero que os guste el relato. 😊
Azucena y yo estábamos sentados juntos en clase de
matemáticas aplicadas. El profe se había tenido que ausentar por unos minutos,
y nos había dejado haciendo un ejercicio que resolvería en la pizarra cuando
volviera.
“Calcular el área de una corona circular de radio interior r
y radio exterior R, integrando en coordenadas polares”.
Mi amiga lo hizo muy rápido, yo tardé un poco más.
–¿Cómo la has hecho, Azu? –le pregunté.
–He integrado el radio vector ρ (ro) entre r minúscula
y R mayúscula, y el ángulo de rotación φ entre 0 y 2π.
De esa manera, obtenemos directamente la expresión π·(R2–r2).
–¡Vaya, creo que yo me he complicado más la vida! –dije riendo–. He calculado el área del círculo grande, integrando ρ entre 0 y R minúscula, y φ entre 0 y 2π. El resultado es π·R2. El área del círculo pequeño tendrá la misma expresión, pero cambiando R mayúscula por r minúscula. Por último, el área de la corona será la diferencia de áreas: la del círculo grande menos la del círculo pequeño.
Al final del horario de clases, Azucena me propuso ir a
merendar a su apartamento.
–Te enseñaré la guitarra que he comprado con mis ahorros –me
dijo.
–¿Una guitarra? ¡Qué pasada! ¡Estoy deseando verte tocar
algo! –respondí.
Su apartamento estaba en uno de esos edificios de dos
plantas en la zona antigua del distrito Tetuán. Ella se descalzó al entrar en
su pequeño hogar y yo hice lo mismo.
–Siéntate en el sofá mientras preparo algo de café –propuso.
Cuando volvió con las tazas, le dije:
–Azu, estaba pensando en que hay algunas canciones que
hablan sobre círculos.
–¿Todavía estás dando vueltas al problema que hemos hecho
hoy en clase? –respondió riendo–. ¿Y supongo que querrás que te toque alguna de
esas canciones “circulares”? ¡Ahora vengo!
Entonces fue rápidamente a su habitación a por su guitarra.
–¡Qué chula! –exclamé–. Sé que tocas genial, ya recuerdo lo
bien que lo hiciste en la fiesta de fin de curso del año pasado.
–¡Es verdad! Pero fue con una guitarra prestada, ahora tengo
la mía propia. Puedo escuchar una canción, anotar los acordes principales y
luego intentar tocarla por ensayo y error. ¿Qué canción me propones?
–A ver... –pensé en voz alta–. Se me ocurre circle of life de Elton John, pero esa canción es más de piano que de guitarra.
–Efectivamente.
–¿Quizá circle in the sand de Belinda Carlisle? No,
demasiado “moñas” para ti, tú eres una chica dura.
–Oyeee, ¡que yo tengo mi corazoncito! –protestó entre risas.
–¡Ya lo tengo! La canción ideal es the circle game de Joni
Mitchell –le propuse–. Es una cantautora que cambió las reglas de la música en
los años sesenta y setenta, y ese tema tiene una letra filosófica sobre el
ciclo de la vida.
–¡Buena elección! Me gusta Joni Mitchell y esa canción es
muy bonita –dijo palmeando y con una sonrisa satisfecha–. Pero te voy a pedir
algo a cambio.
–¡Claro, lo que quieras! –respondí intrigado.
–Quiero pedirte que cuando escribas un relato con una protagonista femenina, varíes un poco con los nombres, ¡que a todas las llamas Azucena, hijo mío! 😉






































