en los últimos meses, las clases y otras rutinas me habían impedido visitar el parque del retiro. eso me ha hecho volver a apreciarlo, y es que de tanto ir los fines de semana había llegado a cansarme un poco.
en esta ocasión, por variar he hecho un recorrido por todo el contorno del estanque.
en la orilla de enfrente está el monumento a alfonso xiii.
ésta es la fuente egipcia. hasta ahora no le había prestado mucha atención, pero es muy bonita.
el grifo se abre pulsando una pequeña palanca un poco escondida.
ahora pasamos por detrás del monumento a alfonso xiii.
por aquí hay unos arroyos conectados con el estanque. 💧
y volvemos al punto de partida.
terminé ayer la novela policiaca 'detective ferruchi' de marta villar. es algo más costumbrista y desenfadada de lo que es habitual en este género.
hay un pasaje que va tono con esta entrada:
En un tramo del camino, vi el suelo hinchado, como si pudieses una almohada mojada de ajo de una colcha. Brotaba un hilillo de agua de debajo. Mi abuela María me dijo que a ese fenómeno lo llamaban «vieja muerta». El nombre no le gustaba, claro, pero siempre se había llamado así. Era un manantial que nacía en medio de la pista. Ella decía que el agua siempre busca su sitio. Que no le puedes poner puertas, que abre el cemento, el alquitrán y lo que sea, para poder salir.
quiero pensar que somos como el agua, atravesamos atascos y obstáculos para encontrar nuestro lugar...
el lunes por la tarde me empecé a encontrar un poco mal del
estómago. tenía una clase con una alumna, y se la di como buenamente pude. a la
salida me compré un aquarius en una tienda y me fui en metro a mi casa. y nada
más llegar a casa me quité la ropa y me metí en la cama.
ayer, para empeorar las cosas, me tumbé sin querer sobre mis
gafas, que me las había dejado encima de la cama. se arrancó una patilla bajo
el peso. afortunadamente estaban en garantía, me las habían hecho en noviembre -hace
cuatro meses- y guardaba la factura.
mis pobres gafas
haciendo un gran esfuerzo, me acerqué a la óptica. le expliqué
a la chica lo que había pasado, saqué los papeles de la carpeta donde los
llevaba, pero al ir a buscar las gafas rotas que había guardado en su funda...
adivináis lo que pasó? sí, me las había dejado en casa.
tuve que volver, y aproveché que al lado había una parada de
taxis, porque no podía con mi alma. subí a casa, vi encima de una mesa la funda con las gafas dentro, la metí en la bolsa de mano y regresé a la óptica.
la chica estuvo muy amable. me invitó a sentarme a una mesa:
“ven, que no quiero tenerte de pie!”. me dijo que tendrían preparada una nueva
patilla izquierda en cuestión de una semana aproximadamente, y que mientras
tanto podía llevarme mis gafas. así lo hice, porque no me atrevo a estar una semana
sin gafas. prefiero tenerlas, aunque estén ‘cojas’. sin gafas estoy como el pitufo
filósofo en las escasas ocasiones en que se las quita...
la ilustración de esther en sus prácticas de enfermera que
habéis visto encabezando esta entrada, es una recreación que hizo purita campos
de una viñeta antigua. en la época en que editorial glénat reeditó las
aventuras de esther (entre 2006 y 2012, más o menos), purita hizo en varias ocasiones
eso de pintar con técnicas más sofisticadas algunas escenas aparecidas originalmente
en los cómics.
y ésta es la viñeta original. mil gracias por el apoyo y los
ánimos. 😊
a pesar de la lluvia, tenía ganas de hacer un recorrido fotográfico
por una zona donde voy dos veces por semana. se trata de canillejas y ciudad pegaso,
dentro del distrito san blas de madrid.
salgo de la boca de metro de canillejas, y a partir de ahí tengo
que caminar un rato.
hasta mediados de los noventa, la calle alcalá llegaba hasta
el cruce con arturo soria, y a partir de ahí pasaba a llamarse avenida de aragón.
pero se decidió “anexionar” dicha avenida a la calle alcalá, convirtiéndose de
ese modo en la más larga de madrid.
este puente parece una puerta a otra dimensión...
ahora caminamos por un tramo donde la calle alcalá discurre paralela
a la carretera de barcelona.
al llegar a estos monolitos, nos internamos por las calles
de ciudad pegaso.
supongo que aquí acaba definitivamente la calle alcalá...
en este tranquilo barrio, las calles tienen nombres numéricos.
ésta es la uno.
en fin, un recorrido entre calles mojadas y árboles en flor.
en la novela ‘nada más ilusorio’ de marta pérez-carbonell,
que terminé de leer ayer, me gustó especialmente este pasaje:
Según leí, hay momentos de felicidad
en que nuestro cerebro nos manda una señal para que reparemos en ellos, creando
así una suerte de metafelicidad. Me pareció considerado por su parte, que tenga
a bien avisarnos: oye, presta atención a lo que te está pasando en este
momento; es un instante perfecto de complicidad con alguien, de intimidad
incipiente en que nada es aún real, y te estoy avisando, que no se te pase.
espero que os haya gustado el paseo. sé de alguien que lo
tuvo que sufrir en vídeo. 😉
han regresado los retos literarios de nuestra amiga ginebra.
el mes de febrero nos propuso escribir un texto sobre aceptar las emociones que
vivimos, y no buscar siempre una falsa positividad.
entre las imágenes que nos dio a elegir para inspirarnos, me
quedé con ésta que veis. espero que os guste el relato. 😊
Era un domingo primaveral. Ginebra había quedado con su
excéntrico amigo Chema para ir a ver una exposición de cuadros de temática
marina.
Ginebra no pasaba por su mejor momento anímico. La noche
anterior había estado leyendo una novela gráfica sobre la Edad Media,
concretamente un capítulo dedicado a los viajes en barco en aquella época. Ella pensó: “Si la
vida medieval era dura de por sí, no quiero ni imaginar cómo sería para quienes
viajaban por mar”.
Como no lograba conciliar el sueño, Gin dio un vistazo a las
redes sociales. Vio una publicación sobre la leyenda del hilo rojo que une a
dos personas que están predestinadas a encontrarse, y se preguntó: “¿Habrá algo
de verdad en eso, o será sólo una muestra más de la moda positivista que nos
invade?”.
Poco a poco se le fueron cerrando los ojos, y se recostó
sobre la cama sin ponerse el pijama ni taparse...
Gin y Chema ya estaban en el interior del museo. Los cuadros
eran de una calidad artística indudable, pero resultaban algo tétricos. Muchos
de ellos mostraban el mar revuelto bajo un cielo oscuro, con algún que otro
barco navegando en condiciones de riesgo.
Eso sí, se trataba de épocas posteriores a la Edad Media, ya
que entonces no existía el concepto de perspectiva en la pintura, los cuadros
eran muy ‘planos’. Por el contrario, los que estaban viendo tenían un efecto
tridimensional muy logrado. Casi te sentías dentro de aquellas tempestades.
Ginebra de repente se sintió teletransportada a una roca
llena de picos y salientes, que se clavaban en sus pies descalzos. Había
perdido los zapatos. Entre sus manos tenía el famoso hilo rojo, que se había
quedado enredado en la roca. En el extremo del hilo que ella sostenía no había
nadie, y el otro extremo era imposible de encontrar.
Se encontraba sola, Chema y todos los visitantes y personal del
museo habían desaparecido. Era como si se hubiera trasladado a otra dimensión.
No sabía si seguir el rastro del hilo o si huir de allí nadando...
Entonces sonó el despertador. Gin estaba sobre su cama, con
el chándal y los calcetines taloneros que llevaba en casa. Se había quedado
dormida, y había tenido una terrible pesadilla.
Se duchó y desayunó. A las 11 había quedado con Chema en la
puerta del museo. Esperaba que la visita a la exposición en la realidad fuera una
experiencia más agradable que en el sueño de la pasada noche.
Cuando vio a Chema en la puerta, se saludaron con dos besos.
–¿Cómo vas, Gin? ¿Has dormido bien hoy?
–Bueno, así así... –respondió ella–. Esperemos que no haya
cuadros de rocas con hilos rojos enredados en ellas.
–¿Cómo...? –se extrañó Chema.
–Nada, nada, cosas mías.
La visita al museo estuvo llena de buenos momentos para ambos. Gin
anotó ideas que le sugerían los cuadros, y que usaría para sus poemas. Chema
grabó un breve vídeo para su paciente y leal amiga catalana.
Después fueron a tomar un café a una terraza cercana, y se
estuvieron contando sus penas y alegrías. Tanto Gin como Chema sabían que todas
las emociones juegan un papel en la vida. Al igual que los colores fríos y
cálidos en la paleta de un pintor/a.
en el siglo xix se planteó la llamada paradoja de olbers.
en aquella época se creía que el universo era infinito y eterno: eso querría
decir que no tendría límites espaciales, contendría infinitas estrellas, y no
tendría comienzo ni final en el tiempo.
si eso era así, entonces cómo se explicaba que el cielo por
la noche fuera oscuro? si existían infinitas estrellas, entonces cualquier línea
de visión trazada desde la tierra debía interceptar alguna estrella, cuya luz llegaría
hasta nosotros.
la paradoja, hoy día ya no es tal. el universo tuvo un
comienzo, contiene un número finito de estrellas, y la luz de muchas de ellas
aún no nos ha llegado. cuando se dice que un astro determinado se encuentra a x años-luz, eso significa que su luz tarda en
llegar a nosotros x años.
la estrella polar, dentro de la constelación de la osa mayor
que tintín menciona en la viñeta de arriba, se encuentra a unos 447 años-luz de
la tierra. por tanto, la luz que nos llega de esa estrella no es de este
instante, sino de hace 440 y tantos años. recíprocamente, si nos observaran
desde esa estrella, no verían nuestro mundo actual, sino el mundo en el siglo xvi.
en la novela ‘la teoría del todo o nada’ de sheila medina, que
terminaré de leer pronto, se habla de la paradoja de olbers.
Ya estamos cerca de la puerta,
el barullo se intuye al otro lado, pero aquí hay demasiado silencio. Me giro
hacia Júlia, que tiene la mirada fija en el cielo. «¿Qué
estará tramando?».
–Oye, Carlota, ¿por qué las noches son tan oscuras?
–¿Qué dices, tía? –Claudia suelta una carcajada
cuando escucha la pregunta–. Que estamos rodeadas de farolas. –Júlia pone los
ojos en blanco.
–¿No me cuentas siempre que hay más estrellas en el
universo que granos de arena en todas las playas de la Tierra? Me parece raro que
el cielo no brille más –indaga Júlia.
No puedo evitar sonreír. Mi amiga no dejará de
sorprenderme, nunca.
en cada comienzo de año, tengo la costumbre de renovar la
música de mi reproductor mp3. este año me ha costado poco encontrar una selección
musical variada, con grupos y artistas para todos los estados de ánimo.
jeanette, cantante inglesa residente en españa durante
buena parte de su vida, siempre me gustó por su vulnerabilidad y su peculiar
acento al cantar en nuestro idioma. empezó con la banda pic-nic y después se
lanzó en solitario.
nina simone, con su voz grave y su piano, no es la
primera ni la segunda vez que aparece en mi playlitst. sorprende lo amplio que
era su abanico de géneros musicales: soul, jazz, blues, reggae, étnica...
rolling stones, una banda mítica que tiene cosas que
me gustan más que otras. aunque soy más de los beatles, últimamente había leído
artículos sobre las historias detrás de algunas canciones de los rolling. tenía
en casa un recopilatorio de ellos que me regalaron, y le he quitado el polvo
para volver a escucharlo.
marianne faithfull fue una cantante y actriz inglesa
que nos dejó el año pasado. mick jagger -con quien tuvo una relación sentimental-
y su compañero keith richards de los rolling stones, compusieron para ella el
tema ‘as tears go by’.
patti smith está considerada como precursora del
punk. pese a ser una artista de culto, conoces más canciones suyas de lo que
crees. rem -una de mis bandas favoritas- eran muy fans de patti, y grabaron el
tema ‘e-bow the letter’ con ella en los coros.
texas, a pesar de lo que su nombre pueda sugerir, es
una banda escocesa. siempre tuvieron muy buena aceptación en nuestro país,
incluso más que en el reino unido. su líder es sharleen spiteri, otra mujer que
ha logrado hacerse un hueco en el mundo del rock.
eagles fueron una gran banda de country rock. eran como
los beatles o como fleetwood mac, en el sentido de que cada canción la cantaba
quien la componía. eso sí, los dos miembros más destacados en ambas tareas
fueron glenn frey y don henley. el primero era guitarrista y el segundo batería.
y los baterías-cantantes no abundan!
tlc para mí es un placer culpable, por ser un grupo
vocal que no tocaba los instrumentos. pero las chicas realmente tenían talento,
y muchas de sus letras llevaban mensaje. t-boz era la cantante
principal, con una voz algo ronca y nasal; left-eye, que por desgracia
nos dejó pronto, era la rapera; y chilly, la vocalista secundaria, con
una voz algo más dulce que la de sus compis.
roxy music, por último, fue una banda británica que
mutó de un glam-rock algo extravagante a un pop adulto sofisticado. varios de
sus miembros (bryan ferry, brian eno, phil manzanera...) han tenido sus propios
proyectos musicales.
hace dos semanas terminé este retrato de nina simone en la
academia de dibujo. eso sí, me confundí al ponerle la fecha, me adelanté un día.
voy a dedicar dos canciones: una será ‘gin house blues’ de la artista a la que acabamos de nombrar, para nuestra amiga bloguera ginebra. 😊
y la otra, ‘debajo del platanero’ de jeanette, para mi amiga la enfermera guay. a pesar del título, está cantada íntegramente en inglés. y curiosamente,
el árbol cuyo nombre se repite en la letra tampoco es un platanero. la simpática
y pegadiza canción repite una y otra vez “underneath the mango tree...”, pero aceptaremos la licencia frutal. 😉