hace algo más de un mes leí la novela ‘lo inexplicable’ de
clara sánchez. en la portada sale un caballo de juguete, de estos que se
balancean. sus dos listones curvos, similares a los de una mecedora, tienen
forma de arco de circunferencia.
de hecho, si os fijáis, en el dibujo de la portada aparece el caballito rodeado por la circunferencia que se formaría al prolongar el arco: manteniendo el compás con el mismo centro y radio, se trazaría la circunferencia completa.
se podría calcular el centro de gravedad de uno de esos
arcos, considerándolo como una línea curva sin grosor, para simplificar el
problema.
para ello, quizá la manera de hacerlo que reduce más los
cálculos es: situar el centro -donde pinchamos con el compás- en el origen de
coordenadas, y el punto medio del arco en el eje horizontal. el ángulo abarcado
por el ángulo sería 2α, y tal como
hemos situado la figura se dividiría en dos: α (en sentido
antihorario) y -α (en sentido
horario).
de esa manera, el centro de gravedad estará situado en el
eje x. integramos multiplicando la
proyección horizontal del radio R por cada
elemento diferencial de longitud del arco, y el resultado lo dividimos por la
longitud total del arco. de ese modo, obtenemos que la coordenada x del centro de gravedad es:
R·sen(α)/α, siendo α el ángulo en radianes.
para α = π/2 (es decir, 90°) estaríamos hablando de una
semicircunferencia. recordemos que, tal como lo hemos planteado, serían 90°
para arriba y 90° para abajo, es decir 180°. la distancia del origen de
coordenadas al centro de gravedad sería (2/π)·R.
y para α = π (180°) tendríamos la circunferencia completa. si hiciéramos el cálculo, nos daría que el centro de gravedad está en el origen, como era de esperar.
la novela ‘lo inexplicable’ tiene un planteamiento curioso:
el lector ve venir la solución del enigma, y la gracia está en esperar cómo se
van dando cuenta y cómo reaccionan los personajes.
la leí en septiembre, cuando las temperaturas aún eran
cálidas, de ahí mi ropa veraniega en la foto. es una historia que plantea algunas
reflexiones interesantes. por ejemplo, el debate aún no resuelto sobre si
nuestro destino está predeterminado o si podemos decidir sobre el mismo.
No he tenido que hacer ningún esfuerzo. Me he sentido impulsado sin saber exactamente por qué: una onda de luz, una palabra, el nombre de la casa, mi deseo de regresar allí. No soy capaz de distinguir si mis movimientos o traslados son voluntarios o involuntarios. Si me los inspira un ser superior. Y, si lo pienso bien, también fue así en vida. No es fácil discernir si se actúa por voluntad propia, si somos el coche o el conductor.





De aquí siempre salgo con ideas para alguna situación de aprendizaje para mis alumnos jejeje... la de las plazas la tengo pendiente para el próximo mes. La del caballito tendré que hacer una versión más sencilla.
ResponderEliminarBuena pinta el libro... ¿decisión o predestinación? jeje una mezcla... puedes decidir muchas cosas en tu vida. Otras, son casualidades de la vida, que no las buscas, solo te van llegando... :)