martes, 6 de octubre de 2026

seres pensantes

 

a mediados del siglo xix, el profesor británico charles babbage diseñó una máquina para calcular y almacenar datos, mediante el uso de tarjetas perforadas.

ada lovelace, amiga personal de este científico, estudió las posibilidades de estas primeras máquinas de computación. predijo algo que a todos nos suena hoy día: las máquinas podrían escribir textos o componer piezas musicales, pero nunca serían realmente creativas, ya que solo podían hacer aquello para lo que habían sido programadas.

el 1937, alan turing diseñó la máquina que llevaba su nombre. para comprobar que estaba perfectamente diseñada, se propuso el llamado test de turing: consistía en mostrar un diálogo entre la máquina y un interlocutor humano. cuando no se lograba diferenciar quién era quién, la máquina superaba la prueba.

alan turing era matemático, y por ello no se sentía cómodo participando en los proyectos de ingeniería donde se llevaban a cabo sus ideas. la mentalidad de un ingeniero es muy diferente a la de un matemático, para bien o para mal. lo sabré yo, que estudié lo primero teniendo en realidad vocación de lo segundo...

el mes pasado leí un libro que me sedujo en cuanto lo vi: ‘el retiro de escritoras’ de hadassa fernández. está a medio camino entre la novela y la crónica de un evento real. me gustó especialmente este pasaje, en el que la organizadora del retiro revisaba un texto de una de las escritoras noveles que la acompañaban.

Hilda se levantó.

–Fíjate aquí –intervino señalando la línea con el dedo–. En vez de decir «estaba muy triste», prueba a mostrarlo. ¿Qué hacía esa niña con las manos, con los pies, qué sentía dentro de su cuerpo? Quizá se mordía el labio, o recogía piedrecitas y las lanzaba, o se fijaba tanto en una grieta que parecía querer meterse en ella.

La Castora asintió, anotando rápido.

–Entiendo... –susurró–. Mostrar y no decir.

–Exacto. Y ya verás cómo la escena gana fuerza. El resto está lleno de imágenes preciosas.

por este tipo de detalles, una inteligencia artificial no podrá -al menos a día de hoy- emular a un escritor humano/a.