sábado, 8 de abril de 2023

otra de yoga

en el reto del mes de marzo del blog varietés, nuestra amiga ginebra nos proponía escribir un texto sobre alguno de estos conceptos: soledad, aislamiento, miedo y transformación. además, debíamos elegir como inspiración una imagen entre varias de la fotógrafa josephine cardin.

este relato es una especie de fantasía mía que tenía en mente hacía tiempo. la chica existió, no me he molestado ni en cambiarle el nombre porque es muy común. :) el chico me lo he inventado un poco, es una especie de abstracción... no soy yo, al menos eso creo. :D

María estudiaba ingeniería industrial. Era una chica introvertida y callada, siempre se sentaba en primera fila y no estaba integrada en ninguno de los ‘grupitos’ que se formaban en clase. No tenía una imagen muy ‘cool’: era alta, con el pelo castaño y liso, la piel pálida, y solía llevar sudadera, pantalón de pana color crema y deportivas.

Un día se enteró de que los miércoles a las ocho de la tarde había clases de yoga en el gimnasio de la escuela. No dudó en apuntarse, ya que eso la ayudaría a descansar mentalmente y a conocer mejor su propio cuerpo.

El primer día, salió del vestuario ataviada para la práctica del yoga: camiseta, pantalón de chándal y calcetines gruesos. Cuando comenzó la clase, la profesora aconsejó quitarse los calcetines. Explicó que tienden a agarrarse a la esterilla, de manera que el pie se desliza dentro del calcetín, lo cual resulta engorroso para algunas posturas. Ella dudó de si quitárselos o no, ya que le daba un poco de vergüenza enseñar sus pies. Pero al final pensó “¡fuera complejos!” y se los quitó.

En la esterilla de al lado había un chico que parecía ir por libre como ella, había acudido a aquella clase de yoga sin la compañía de nadie. Cuando les tocaba hacer alguna postura complicada, intercambiaban miradas y sonrisas cómplices.

María y Ángel -así se llamaba el chico- pronto hicieron amistad. Siempre se ponían en esterillas contiguas, y al final de la práctica de yoga ‘comentaban la jugada’. Qué complicada es esta postura, casi me duermo en la relajación final... ese tipo de cosas.

Y después se iban juntos hasta el metro, para regresar a sus casas. Los dos estaban en 2º curso, y tenían muchas cosas de las que hablar. Pero, entre tanta gente que hay en la escuela, no se habrían conocido si no hubiera sido por el yoga. Cada día ves en el pasillo muchas caras que te pasan desapercibidas...

Poco a poco, su amistad se fue transformando en algo más. Al principio estaban en diferentes grupos de clase, pero él se pasó al grupo de ella por tener mejores profesores. En una universidad pública, puedes ir a un grupo diferente de aquél en el que te has matriculado, y nadie te va a decir nada.

La tímida María se fue transformando en una chica más segura de sí misma, y Ángel experimentó una evolución similar. En público se contenían un poco a la hora de manifestar su afecto, aunque un pico sí podían darse cuando no miraba nadie. Algún fin de semana quedaron para estudiar juntos, en casa de él o de ella...

Llegó el final de curso y el buen tiempo. María había perdido el pudor de enseñar los pies al tener que descalzarse en yoga, así que se animó a llevar sandalias. Cuando estudiaba en la biblioteca, se las quitaba y se ponía con las piernas cruzadas. A veces Ángel le hacía cosquillas en las plantas y ella le decía “¡bobo!” entre risas.

Los resultados de los exámenes fueron muy buenos para ambos. El amor no les descentraba, sino que les motivaba a dar lo mejor de sí mismos. Además de una pareja, eran un ejemplo de simbiosis, de juego win-win en la teoría de Nash, de transformación beneficiosa conjunta.

18 comentarios:

  1. El Amor motiva a todo nivel... Excelente aportación, me ha encantado leerla. Feliz fin de semana Chema. Un abrazo

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  2. El yoga les unió y parece que cada uno sacaba la mejor versión del otro, algo que sin duda el amor logra.

    Muy bonita historia, chema.

    Besitos ;)

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  3. Desde luego es mejor estar descalzo para hacer yoga y así tener un perfecto agarre a la colchoneta aunque ahora hacen unos calcetines que no resbalan por si alguien tiene los pies fríos... no sabia que había gimnasio en la escuela de industriales, qué estupendo.
    Bonita y romántica historia, queda por imaginar si emprendieron algún proyecto juntos.
    Besos

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  4. Pues un caso de trabajo en equipo fantástico (y romántico también!).
    Ahora puedo empezar a hacer yoga descalza, pero en invierno en la alpujarra, es impensable. Prefieres que el perro boca abajo no te agarre tan bien a congelarte los pies, jajajaja!!
    Besos.

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  5. Amigo Chemita...
    Bonita historia de amor entre María y Ángel. 😍
    Se compenetraton tanto, que prácticamente fusionaron sus almas.

    Algo parecido me sucede con mi novio.
    Llega un momento en que sabes hasta lo que está pensando, afinamos y compartimos los gustos.

    ¡Cuando hay chispa...! 💥

    Gracias por compartir.
    Te mando un gran abrazo, desde el otro lado de las estrellas. 💫
    💖💖

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  6. jaja me ha hecho gracia que a esta María tuya tb le costara quitarse los calcetines (como siempre me estoy metiendo con tu costumbre de mostrarnos los pies ; ) conste, para que no te hagas falsas ideas, que a mi meeencanta andar descalza, es lo primero que hago al llegar a casa, zapatos fuera! jaja muy bonita tu historia CHEMA, nada mejor que complementarse y que juntos salgan la mejor versión de ambos. En un comentario tuyo en mi blog ya me habias hablado del juego win-win en la teoría de Nash, mil gracias!

    Muchos besos CHEMA!!

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  7. Hola querido Chema, que bello lo que escribiste
    siempre muy a tu inigualable estilo me encanta,
    yo retornando de a poquitos y a pasos lentos, el viaje
    fue muy largo y poco a poco fui retornando en una nube
    perfumada y ya estoy por aqui, un placer volverte a leer.

    Besitos duklces
    Siby

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  8. Qué historia tan tierna, Chema! A mí tampoco me gusta quitarme los calcetines en yoga, no solo por vergüenza, es que no me gusta andar descalza, me da como asquito.
    Y mi marido se pone en la esterilla de al lado y hacemos manitas cuando la profe nos manda abrir los brazos en cruz... ja, ja, ja. Tenemos eso en común con tus protas.
    Besitos

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  9. Bella historia la de Ángel y María ...
    Se encuentran y son como dos sustancias químicas , si hay reacción ambas se transforman

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  10. Qué historia más romántica y original, la he disfrutado mucho. Y me he enterado de la teoria de John Nash, que no vi la película y tuve que indagar por la red, pienso que el ganar por ambas partes sería la mejor estrategia en cualquier juego, y en la vida real, es un hecho que la cooperación siempre hace que se llegue más lejos.

    Me voy de tu blog muy animada, con tu relato nos das alas, gracias, y muchos besos🌸

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  11. Muy bonita historia Chema. Yo sigo sin quitarme los calcetines,, je, je
    Un abrazo.

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  12. Ay qué chulo y tierno. Aunque quedasen en su casa lo veo todo como muy inocente, como los amores de los 16 años, me encanta.
    Y el chico sí que eres tú, lo de los pies te delata, jajajaja.
    Muy feliz día.

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  13. susana, se hace lo que se puede.

    carmen, así es, yo rendía mejor en los estudios cuando tenía a alguna chica en mente. me hacía dar lo mejor de mí...

    livy, el amor lo puede todo. en una época en la que estaba ilusionado con una chica, me sentía más motivado y aprobé de golpe varias asignaturas de ésas cuatrimestrales que aprobaba todo el mundo pero a mí se me hacían bola.

    milena, había gimnasio, pero lo reconvirtieron en sala con mesas para estudiar y para exámenes. lo curioso es que cuando anunciaban dónde se iba a hacer un examen, a esa sala la seguían llamando 'gimnasio'.

    besos!!

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  14. linda, i made a mix with yoga, platonic love and my university days, hehe. the girl is real, i wish i met her on the street someday.

    noelia, donde iba yo había calefacción, pero es verdad que en invierno apetece menos quitarse los calcetines. había quien los llevaba puestos siempre, quien se los quitaba al ponerse sobre la esterilla y quien salía directamente del vestuario sin ellos.

    devoradora, me alegra que te gustara! :)

    romaxu, es genial alcanzar con alguien ese grado de compenetración, en plan que puedes terminar las frases del otro/a porque sabes lo que va a decir, o que sabes lo que siente sólo con verle la cara. si eso ocurre en una relación de amistad ya es una maravilla, y si es algo más que una amistad, ni te cuento. ;)

    besos!!

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  15. maría, en yoga había chicas que pasaban de no quitarse los calcetines al extremo contrario, salir directamente del vestuario sin ellos. :) descalzarse al llegar a casa da una sensación de alivio y descanso. en mi última entrada, sobre el dilema del prisionero, se supone que la estrategia cooperativa de no confesar ninguno sería un equilibrio de nash. un gran matemático john nash, con una vida apasionante.

    siby, bienvenida de nuevo!! me acuerdo de ti. me alegra que regreses de este paréntesis en el mundo bloguero. todos necesitamos descansar alguna vez.

    rosana, a mí lo que me parecía un poco exagerado era salir directamente del vestuario sin calcetines, mejor quitarlos cuando ya estés sobre la esterilla. y sí, en posturas de estirar brazos, como la del guerrero, se puede producir algún choque accidental. ;)

    lua, es un buen símil! en una reacción química, obtienes unos productos diferentes de los reactivos que tenías al principio. en una relación romántica, las dos personas se transforman para bien...

    besos!!

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  16. ana, hay juegos de suma no nula, en los cuales no necesariamente gana uno y pierde el otro, pueden ganar los dos. eso es un equilibrio de nash. la película tiene que ser muy interesante. por desgracia john nash sufrió problemas de salud mental, pero se restableció. me alegra mucho que el relato te haya animado!! :)

    mara, en yoga conocí a una chica que nunca se quitaba los calcetines, y de un día para otro decidió quitárselos, aparentemente sin que nadie la convenciera. :)

    gemma, lo de quedar en su casa lo he dejado a la imaginación de cada lector. en principio quedaban para estudiar, pero... ;) también sería cuestión de que estuvieran los padres o no. ser el coprotagonista del relato, no habría estado mal. :D

    besos!!

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