para el reto relacionado con la vida que propuso nuestra amiga
ginebra para el verano, dije que seguramente escribiría un segundo relato en
este mes de agosto. no se me ocurría nada y estaba a punto de dejarlo pasar, pero
di un nuevo vistazo a las imágenes que se nos daban para inspirarnos, y me fijé
en ésta de dos chicas jugando a un juego de mesa. el resto ha venido solo.
A finales de 2018, acudí a mi médica de cabecera de la
Seguridad Social para consultarle sobre unos dolores de cabeza que tenía frecuentemente.
Como en otras ocasiones me había atendido muy bien, le llevaba una copia impresa
del calendario con imágenes de Esther para el siguiente año, 2019.
Me senté en la sala de espera con un libro para leer. Había retraso acumulado, porque esa doctora se tomaba bastante tiempo con cada paciente.
Cuando por fin me tocó, le expliqué mi problema. Me preguntó si los analgésicos me hacían efecto para aliviar el dolor de cabeza, y respondí afirmativamente. Como ella quería asegurarse de que se trataba sólo de cefaleas sin otros problemas más profundos detrás, me tomó la tensión.
La tenía altísima, nivel taquicardia según ella aseguró. Me llevó a una sala de enfermería en la planta baja, y me pidió que me tumbara en una camilla hasta que se me pasara.
No recuerdo cuánto tiempo estuve allí, pero fue bastante. Si tenía las pulsaciones altas, se me bajaron por puro aburrimiento. Ella tenía muchos pacientes, por lo que no pudo ir a verme hasta el final de la tarde. Me tomó de nuevo la tensión, y se había restablecido a valores correctos.
Y después de pasar allí toda la tarde, no me iba a volver a casa sin darle el calendario. Así que le dije “eehhmm, te había traído una cosa” mientras lo sacaba de la carpeta donde lo llevaba. Se puso muy contenta, hasta me dio dos besos.
Me pidió que acudiera a su consulta periódicamente, para
revisar la tensión. Así lo hice durante buena varios meses. En una de las
visitas, me habló del ajedrez. Me contó que jugaba online y le parecía algo muy
matemático, y que a mí me iba a gustar seguro.
Lo tomé como un reto: aprendí las reglas y empecé a practicar en el nivel más básico. Me llevó tiempo ganar mi primera partida, pero he ido progresando. En este momento, el nivel intermedio me parece demasiado fácil y el avanzado demasiado difícil.
En fin, 2019 fue un año lleno de buenos recuerdos, de esas pequeñas cosas de las que está hecha la vida. Cabe esperar que vendrán más de esos buenos momentos, y si no, habrá que construirlos.
hasta aquí lo que es el relato. en la foto, estoy leyendo ‘enseñanzas
básicas de ajedrez’ de nieves garcía vicente, una adquisición en la última feria
del libro.
por cierto, ya he terminado el calendario para 2027, espero que os guste. 😊

















Excelente
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