martes, 14 de noviembre de 2017

más historias absurdas


esta entrada es la continuación de otra que escribí hace dos años y medio, nada menos. os haré un resumen: antes de empezar la carrera, un amigo y yo hicimos un curso de introducción -bastante bueno, hay que reconocerlo- en un centro del opus. posteriormente, dos miembros de ese centro que estudiaban en nuestra escuela y estaban en cursos superiores, nos ‘apadrinaron’ para ayudarnos en alguna asignatura... y para hacer proselitismo, básicamente.

al año siguiente, cuando estábamos en segundo, nos utilizaron para ayudarles en sus labores de captación. como mi amigo y yo éramos muy empollones -yo había aprobado todo entre junio y septiembre y él casi también-, nos pidieron que fuéramos al club un par de tardes a la semana para resolverles dudas a dos chavales de primero que habían hecho aquel curso introductorio.

uno de ellos parecía listo, captaba bien las cosas. el otro, a quien llamaré flan y en quien me voy a centrar más, era duro de mollera. cualquier razonamiento mínimamente complejo le parecía una idea feliz. pero era muy persistente y no dejaba de darle vueltas a algo hasta que lo entendía. al final en los exámenes le fue bastante mejor a flan que al otro chico -que acabó dejando la carrera-.

recuerdo que en una conversación con él le dije que mis métodos de estudio eran muy anárquicos, y que había tenido mucha suerte al aprobar todo. y lo peor es que no era falsa modestia, realmente me lo creía. qué idiota era por no valorarme a mí mismo. le daría un capón a mi ‘yo’ de aquella época.

las ‘clases particulares’ en el club se las dimos durante buena parte de aquel año. y después de aquello, cuando me cruzaba con flan por la escuela, a veces nos parábamos a hablar. pero poco a poco se fue distanciando, cada vez me saludaba con menos ganas, hasta que al final pasaba sin mirarme como si no me conociera de nada. le echamos una mano en su época de novato, y después, si te he visto no me acuerdo. muy mal por él, pero tampoco hay que olvidar que en esa aventura nos metieron los del club del opus.

años más tarde, empecé a trabajar en una empresa. el primer día me presentaron a todos los compañeros del departamento, y uno de ellos era flan. el que nos presentó dijo “creo que habéis estudiado en la misma escuela”, y él respondió “sí, la cara me suena”. y tanto que la cara, la tuya que es de hormigón armado! tengo que reconocer que luego no fue mal compañero... un poco ‘workaholic’ y pelota con el jefe, pero conmigo personalmente fue correcto. en cualquier caso, encontrarme con él en mi primer día de trabajo fue un shock.

en fin, que lo pasado, pasado está. pero me ocurren unas cosas que... manda huevos. :P

17 comentarios:

  1. Y qué será que el destino suele jugarnos esas pasadas… Esas en las que de alguna manera, nos lanza una cuerda, una posibilidad para enmendar heridas o finiquitar historias... o, tal vez, para generar nuevas jajaja… En cualquier caso, no viene mal… Supongo que aprendemos y crecemos con esos retos 😉

    Bsoss enormes, y feliz tarde, querido Chema.

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  2. Hubiera sido un momento ideal para decir, "Sí, a mí también me suenas. Creo que te estuve dando clases y no eras muy espabilado que digamos". Jajajaja. No es la mejor forma de empezar en un trabajo pero ¿y lo a gusto que te hubieras quedado? Besotes!!!

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  3. Qué recuerdos, si es que hay cosas que nunca se olvidan, aunque lo pasado pues pasado queda, pero bueno.

    Me ha hecho gracia lo de la cara hormigón armado jajajaja.

    Besos.

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  4. La vida en muchas ocasiones, te pone a esas personas que hemos hecho borrón y cuenta nueva. Después de todo se comportó contigo, quédate siempre con lo bueno, a fin de cuentas amistades así no duran mucho, ni ganas jajajajaja. Besos Chema:))

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  5. ginebra, yo en vez de encontrarme con el desagradecido al que le ayudé cuando estaba en primero, habría preferido encontrarme con algún antiguo amor, jeje. una chica que me gustaba dejó la carrera, y la verdad es que hizo bien. :P

    álter, en aquel momento lo pensé, pero no quise intentar recordarle aquello porque se habría hecho el tonto y me habría dejado a mí de mentiroso delante del resto del grupo. aunque no habría venido mal refrescarle la memoria, jeje.

    maría, después de escribir esta entrada me preocupaba un poco que fuera demasiado negativa, aunque he tratado de quitarle dramatismo. ;) de vez en cuando me gusta recordar cosas del pasado vistas desde la experiencia que he ido adquiriendo.

    rosana, en cierto modo el que estaba 'en falta' fue él, que dejó de saludarme después de que le ayudé. yo fui yo quien obró mal. quizá no se acordaba, vete a saber... como compañero de trabajo no era malo, aunque tengo otras preferencias en cuanto a amistades. ^_^

    besos!!

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  6. ¡Hola Chema!
    Madre mía lo que no te pase a ti...ese tipo de gente abunda, no solo en el entorno del Opus, en la etapa de estudiantes siempre hay gente que se acopla al principio, cuando son nuevos y luego "se independizan" pero por las malas.
    Al menos esas cosas sirven para aprender.
    Besos.

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  7. Imposible ponerse al nivel de los tontos, siempre nos superarán. Ya ves como la vidas acaba reordenando, Flan recordaba su pasado cada vez que te veía, ese es tu premio. Abrazucos

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  8. Si es que la vida da muchas vueltas,y todo se acaba poniendo en su sitio
    Un saludo

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  9. Qué desagradecidas son algunas personas.Y por el interés te quiero Andrés. Como Flan hay muchos, que cuando ya te han utilizado y no necesitan más de ti se olvidan...qué gentuza. La verdad que el mundo es un pañuelo y reencontrarse a gente del pasado sirve para darte otra oportunidad a cerrar temas o reabrirlos más...

    Un besazo

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  10. De desagradecidos está lleno el mundo! Eso o tuvo un accidente, se golpeó la cabeza y no te recordaba por amnesia selectiva!

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  11. Lo que no os pase a los de industriales...
    He leído la otra entrada, y ya sé que nos has coincidido con miotro en la Escuela, ja ja ja.
    Besosssss

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  12. Guau, pues sí, qué casualidad, con lo grande que es Madrid!!! Lo de Flan es porque temblaba como un ídem? o porque era dulce pero blando??
    Besos

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  13. Desde luego, hay casualidades que mejor no analizarlas, amigo Chema. Si yo te contara a lo largo de mi trayectoria...jajaja

    Mil besitos para tu tarde.

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  14. gemma, así es, tú ayudas a alguien en sus comienzos, y una vez que se ha integrado y ya tiene su chupipandi, te deja tirado. también me pasó con una chica que se incorporó a medio curso desde otra especialidad y con la que quise hacer de buen samaritano...

    ester, espero que la vida ponga en su sitio algunas cosas más pendientes. quizá sí se acordaba, y fue más o menos correcto conmigo en el trabajo por el poco sentido de culpa que pudiera tener.

    maribel, el que había obrado mal era él, que le ayudé y luego dejó de hablarme, pero aun así yo estaba en desventaja al ser nuevo en la empresa. es complicado...

    emma, ya ves, de todo se aprende. cuando era más joven tenía mucha necesidad de aprobación y de aceptación, de ahí ese afán por ayudar a la gente, y luego ni agradecido ni pagado. me sigue gustando ayudar, pero ahora lo hago con más criterio...

    besos!!

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  15. ruth, la posibilidad de que se le hubiera olvidado no creas que la descarto del todo, este tipo gente es muy rara. van tan a su bola, a conseguir sus objetivos, que bien se les puede olvidar la gente que han conocido en el camino...

    maite, la entrada de hace un par de años sobre los del opus y la lectura del catecismo a la salida de clase era más irónica y divertida, jeje. por estas cosas guardo tan "cariñoso" recuerdo de la escuela...

    rosana, no me hables de lo grande que es madrid, que tengo un imán para encontrarme con gente en los sitios más insospechados. :D el nombre que le he puesto es el diminutivo de su nombre de pila por el que la gente le llamaba, cambiándole una letra. :P

    auroratris, una vez fui a yoga, y en el edificio donde estaba la academia me encontré con una chica que había conocido y me gustaba, que trabajaba allí, en una oficina de otro piso. ya podrían pasarme más casualidades de esas, jeje.

    besos!!

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  16. ME GUSTA COMO ESCRIBES
    DEJAS SIEMPRE UNA SONRISA EN MI ALMA

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  17. Ay, los trabajos y esos compañeros pelotas... (suspiro) A mí me molesta mucho que la gente que has conocido en una época de tu vida y a la que incluso has ayudado en un momento dado luego te ignore por la calle. Yo no soy especialmente sociable, pero unos mínimos de urbanidad son imprescindibles, qué mal me siento cuando saludo y se hacen los despistados. Y el peloteo en el trabajo no lo aguanto. Pensándolo bien, hay dos clases de personas en la vida que no puedo soportar: los pelotas y los jetas y aprovechados.
    Chema, tus entradas siempre tan agradables de leer.
    Que pases buen fin de semana :-)

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